NeuroPsicología Marta Argüelles Mendívil

Registro Sanitario : C.2.2/5761

Qué es el Daño  Cerebral Adquirido

 

   El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es producido por una lesión súbita en el cerebro, de naturaleza no degenerativa ni congénita, que produce alteraciones de las capacidades cognitivas, emocionales, sensoriales, conductuales y/o físicas.

 

  Por otro lado,  se debe indicar que el deterioro cognitivo puede darse también  por  abuso de drogas, depresión, proceso de envejecimiento, etc...

 

Causas más comunes

 

• Accidentes cerebrovasculares (ACV): trombosis, embolia, hemorragia cerebral y aneurisma

• Traumatismos craneoencefálicos (TCE) producidos por accidentes de tráfico,  laborales, caídas o golpes

• Tumores cerebrales

• Enfermedades infecciosas

• Enfermedades que provoque una falta de oxígeno (anoxia) en el cerebro, paradas cardiorrespiratorias.

 

Finalmente,  no conviene olvidar otras enfermedades denominadas neurodegenerativas (demencias), esclerosis múltiple o parálisis cerebral.

 

Las secuelas del Daño Cerebral Adquirido

 

  El daño cerebral adquirido (DCA) puede afectar a todas las áreas  del funcionamiento del ser humano, ya que desde el cerebro se organizan, planifican y ejecutan todas nuestras  conductas.  Por tanto, las alteraciones neuropsicológicas comprenden las secuelas cognitivas, conductuales y emocionales.

 

  Las secuelas cognitivas se podrán dar en los diferentes dominios cerebrales, pudiendo presentar déficit de memoria, orientación, atención, velocidad de procesamiento, lenguaje, percepción, praxias, razonamiento, planificación, organización de la información, capacidad visoespacial, capacidad visoconstructiva y/o consciencia de enfermedad.

  En cuanto a las secuelas conductuales, las más habituales son  la apatía, puerilidad, agresividad, impulsividad, irritabilidad y desinhibición social y sexual. También hemos de considerar las secuelas emocionales como los estados depresivos, los trastornos de personalidad, los trastornos psiquiátricos, la labilidad y las alteraciones emocionales.

  Por otro lado, las secuelas físicas, que suelen ser las más conocidas o las más visibles, entre las que se pueden encontrar las hemiplejías, hemiparesias, epilepsia postraumática, trastornos del equilibrio, o problemas de control motor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así pues, debido a este posible abanico de alteraciones, las personas con DCA suelen presentar un detrimento en su calidad de vida, con afectación en el ámbito familiar, social y laboral. Y en numerosas ocasiones también se producen dificultades en  la realización de las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD).

 

De qué dependen las alteraciones del DCA

 

  Las secuelas de haber padecido un DCA van a depender de diversos factores, como el tipo de lesión y su localización, el grado de severidad o gravedad del daño, el periodo de amnesia, las características de personalidad, la edad,  las capacidades cognitivas previas, el entorno social y familiar, etc.

  La recuperación de las secuelas también va a variar del periodo en el que comienza la rehabilitación, siendo recomendable comenzar lo antes posible.

 

 

 

 

 

 

Deterioro Cognitivo Leve (DCL) y Demencias

 

 

 

 

 

 

 

 

   Son diversas las causas que pueden afectar el funcionamiento cerebral, entre las que destacan, en el caso de la población adulta las enfermedades degenerativas y las demencias.

  El deterioro cognitivo leve pretende describir la sintomatología previa a la demencia y, diferenciarla del     envejecimiento normal. Las personas afectadas presentan daños más allá de lo esperado para su edad y educación, pero que no interfieren significativamente con sus actividades diarias.

  El deterioro cognitivo leve puede evolucionar hacia la demencia (cuya forma más habitual es la enfermedad de Alzheimer). Sin embargo, la mayoría de pacientes presentan, de forma crónica, una alteración cognitiva discreta que no interfiere en su vida cotidiana.

 

  Por otro lado, la demencia es un síndrome cuyas consecuencias van más allá del envejecimiento normal. La demencia implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.

  La demencia es causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares.

 

 

Signos y síntomas

 

  La demencia afecta a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla.

 

  Los signos y síntomas relacionados con la demencia se pueden entender en tres etapas:

Etapa temprana: habitualmente pasa desapercibida, ya que el inicio es paulatino. Los síntomas más comunes son la tendencia al olvido, desorientación temporal y la desubicación espacial. Cuando la persona es consciente de este deterioro es muy común que aparezca un estado de ánimo depresivo.

Etapa intermedia: En este periodo los signos y síntomas se vuelven más evidentes. En esta etapa, se comienza a olvidar acontecimientos recientes y los nombres de personas cercanas, se desorientan en su propio hogar, surgen dificultades en la comunicación, se precisa ayuda para el cuidado personal y se producen alteraciones conductuales.

Etapa tardía: en esta última etapa el sujeto es totalmente dependiente.  Las alteraciones de la memoria son graves y el deterioro físico se hace mucho más evidente. Esta fase se caracteriza por una gran desorientación temporal y espacial, la falta de reconocimiento a familiares, una gran dependencia para el cuidado personal y aseo, un aumento de las dificultades para desplazarse, presencia de síntomas psicóticos y una importante alteración de la conducta, como el comportamiento agresivo.

 

 

Formas más comunes de demencia

 

  Las formas, o causas, de la demencia son múltiples y diversas. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia. Otras formas frecuentes son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy, la enfermedad de Pick, la enfermedad del Parkinson, la corea de Huntington o por VIH, entre otras.

 

  Además, se deben tener en cuenta las pseudodemencias. Éstas son cuadros psíquicos con un mismo deterioro cognitivo que las demencias pero reversible (porque no se trata de una verdadera demencia). Las más conocidas son las pseudodemencias por depresión, por deficiencia de vitamina b o por hipotiroidismo.

 

 

Tratamientos para la demencia

 

  No hay ningún tratamiento que pueda curar la demencia o revertir su evolución progresiva. Sin embargo, sí existen numerosas intervenciones enfocadas a mejorar la vida de las personas con demencia, y a sus cuidadores y familias.

 

  Los objetivos de los servicios de atención relacionados con la demencia son:

• diagnosticar precozmente

• fomentar y optimizar la salud física, la actividad cognitiva y la vida social

• detectar y tratar los síntomas psicológicos y conductuales

• proporcionar información y apoyo a largo plazo a las familias y a los cuidadores.

 

 

 

 

Trastornos del Neurodesarrollo

 

Qué son los Trastornos del Neurodesarrollo

 

  Son alteraciones o retrasos del desarrollo de funciones que se asocian a la  maduración del Sistema Nervioso Central y que resultan en la afectación de la habilidad que tiene el SNC para recibir, procesar, almacenar y responder a la información que llega tanto del exterior como del propio organismo. Estos   problemas se inician en la infancia y se  expresan de diferente forma en las   distintas etapas del crecimiento.

 

El lenguaje, el aprendizaje y la conducta social son aspectos decisivos para la adaptación del ser humano. Cuando las competencias adquiridas quedan por debajo de lo que se supone es “normal”, se considera que existe un Trastorno del Neurodesarrollo.

 

 

Tipos de Trastornos del Neurodesarrollo

 

Algunos de los trastornos más comunes en el desarrollo:

 

• Trastorno del Aprendizaje:

    -Trastorno de la lecto-escritura (dislexia, disgrafía)

    - Trastorno del cálculo (discalculia)

• Trastorno por Déficit de Atención y comportamiento perturbador.

    - Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad.

    - Trastorno disocial.

    - Trastorno negativista-desafiante.

    - Trastorno de conducta.

• Trastorno del Lenguaje y de la Comunicación.

     - Trastorno del lenguaje expresivo.

     - Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo.

• Trastorno Generalizado del Desarrollo (Autismo, Síndrome de Asperger)

• Trastorno de Tics.

     -  Trastorno de la Tourette.

• Trastorno afectivo-emocional.

• Trastorno de las habilidades motoras.

     - Trastorno del desarrollo de la coordinación.

• Trastorno de  la lateralidad.

 

  A parte de los Trastornos del Neurodesarrollo se debe  atender a los Traumatismos y Tumores Craneoencefálicos,  la Epilepsia o el bajo peso al nacer. Todos ellos están estrechamente vinculados con la disfunción o alteración cerebral.

 

 

Qué es la Rehabilitación Cognitiva Infantil

 

 

Se basa en el principio de neuroplasticidad. La Plasticidad Cerebral es el conjunto de modificaciones  producidas en el sistema nervioso (conexiones    entre neuronas) como resultado del desarrollo, aprendizaje y la experiencia. Por tanto, es fundamental una adecuada  estimulación.

  La Neuroplasticidad  se produce a lo largo de todo el ciclo vital, siendo mayor a edades más tempranas y habiendo más posibilidades de recuperación. Por tanto, cuanto menor sea la edad del niñ@, mayores posibilidades hay de que recupere la función afectada. Así la intervención se comenzaría lo antes posible, para que la evolución de la lesión tras un daño   cerebral o alteración cognitiva tenga mejor pronóstico.

 

 

 

 

 

 

 

 

El Tratamiento Neuropsicológico

 

  Una adecuada evaluación del niñ@ o adolescente es el primer paso para  poder realizar un entrenamiento  neurocognitivo apropiado.

El tratamiento neuropsicológico y/o la rehabilitación cognitiva debe  regirse por un inicio    precoz de dicha intervención, que tenga en cuenta la motivación e intereses    individuales, resultando el tratamiento flexible, personalizado, adaptado a las características de cada niñ@. Por otro lado,  debe ser activo, en el que el niñ@ participe de una forma fluida,  dinámica y vivenciada, persiguiendo la mayor eficacia posible.

 

 

 

 

 

 

 

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